
La negrura de la horas trasnochadas
se agrieta hasta romperse
se disuelve en un gris
traspasado por un rayo que ahonda la herida
que atraviesa y desgarra
y el blanco que empuja se rompe en rojo fuego
y quema y estalla en mil naranjas que se apagan
en salpicaduras amarillas
y el blanco renace del rojo enmarcado en añiles
y navega hacia el horizonte de azules
navegado de blancos
blancos que caen,
ahogados
cae el blanco que oscurece
y el rojo se hace púrpura y el púrpura cárdeno
se duele en la caída el blanco y se despinta
se apaga y se abriga de negro
otra vez
hasta alcanzar las horas trasnochadas.