
Pasea
lamiendo
acariciando
restregando
oliendo
sigiloso
tras los barrotes
al acecho de
dianas
certeras
entre los cráneos
Los ojos del niño cruzan los barrotes de oxido,
deslizandose a través de las ranuras verdes, rasgadas;
se siente todopoderoso danzando con pies de noche,
las garras brotan de estolas albinas que entonan
canciones de cosecha prematura
y se asoma al vértigo sin intuir el terruño
ácimo al otro lado de la herrumbre.
Vierte el óleo de sus ojos,
ya no es pantera.
2 comentarios:
El niño verá belleza en los ojos del felino, exquisito manto negro, vestido de su piel...
Besos
Pantera todo misterio en el fondo de sus ojos.
Tus palabras, belleza.
Un beso
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