jueves, 27 de enero de 2011

YO ME PARECÍA














Yo me parecía a mi madre, pero quería parecerme a mi padre: su barbilla, esa barbilla confusa, que parecía alargada en sus redondeces. Yo me parecía a mi madre y quería creerlo, como ella, decían, y ella sonreía por las afueras, porque en los adentros me creía igual que mi padre.

Yo me distraía con una libélula encima de una charca seca, con las nubes que bailaban alrededor del frío, con los sueños de las moscas en las tardes oscuras de noviembre y mi madre nunca tenía tiempo para soñar.

Debí ser como mi madre y no soñar, debí barrer las esquinas frías sin música, porque para qué la música, para qué los sueños. Eres guapa, como tu madre, decían, pero yo quería parecerme a mi padre y hoy, con el rostro afilado, tanto que apenas me veo en él, aparece la sombra de la barbilla de mi padre, alargada en sus redondeces, pero ya no tengo tiempo para soñar: las moscas se mueren en noviembre y las nubes están sordas.

Ahora, que me parezco más a mi padre, ni siquiera soy la sombra de mi madre.

6 comentarios:

Ojo de fuego dijo...

Siempre hay tiempo para soñar aunque sea en una tarde de noviembre, o en el tililar de una vela. Para ser niño siempre hay tiempo, mientras haya vida.
Besos

TORO SALVAJE dijo...

Mejor no forzar.
Somos lo que somos.

Besos.

TriniReina dijo...

Estoy de acuerdo con Toro. No hemos de parecernos a nadie, sólo a nosotros mismos, y ya eso es bastante difícil...

Buen relato, White.

Besos

Oréadas dijo...

White como no ibas a dejar sin tus bonitos sueños?
:-)
Un beso

almena dijo...

ahhh pero en el "parecido del corazón" el tiempo no hace mella

besos!

Pato dijo...

Es dulcemente nostálgico este escrito. Cómo me ha gustado, lo leí una y otra vez porque me vi entre sus líneas, encontré mi sentir en tu escrito.

Una maravilla.

(estas líneas me dejan ver que aún sos capaz de distraerte como una libélula sobre una charca seca, sos una soñadora te parezcas a quien parezcas)

Besos.