lunes, 21 de marzo de 2011

DÍA DE LA POESÍA (CON JAPÓN)












Raya el poniente
paralelas en fuga
muere el invierno


En el abismo
trazos de tierra yerma
se duerme el tiempo


Motas suspendidas
brotes en ramas cortadas
sellar heridas


Hojas cenizas
atravesando sombras
de seda blanca


En el olvido
semillas maceradas
brota el cerezo.

domingo, 13 de marzo de 2011

PIEDRA














Cuando al tiempo lo aplasta una roca
y no hay surcos de lombrices bajo la tierra
cuando las arañas transparentan su cuerpo
y las hojas sobre hormigas fermentan
cuando los azules se enganchan en las aristas
que resquebrajan la red que las sujeta
las alas de una libélula
sobre letras chinas de madera
dibujan tu nombre como un arañazo
sobre tierra ocre y yerma

viernes, 4 de marzo de 2011

EL NUDO DE LA ESPIRAL









Estoy en el caos oscuro de caminos enmarañados
y no alcanzo el nudo de la espiral
la sombra que no quise
esconde la sombra que alumbra.
Está tan cerca, tan cerca que asusta.

viernes, 25 de febrero de 2011

ALAS DE VIENTO








Desplegarás alas de viento
que navegaran otras nubes
plegar el espacio sin tocar el tiempo
estar sin poder ir.

jueves, 3 de febrero de 2011

Y TU BOCA

















Y tu boca
seco y frío,un desfiladero
en cumbres de polvo, hondonada

bajo horizontes, grieta que se fuga
de guijarros, un abismo que chorrea.

de sueños, carroña
de úteros, vacíos sin drenar.

jueves, 27 de enero de 2011

YO ME PARECÍA














Yo me parecía a mi madre, pero quería parecerme a mi padre: su barbilla, esa barbilla confusa, que parecía alargada en sus redondeces. Yo me parecía a mi madre y quería creerlo, como ella, decían, y ella sonreía por las afueras, porque en los adentros me creía igual que mi padre.

Yo me distraía con una libélula encima de una charca seca, con las nubes que bailaban alrededor del frío, con los sueños de las moscas en las tardes oscuras de noviembre y mi madre nunca tenía tiempo para soñar.

Debí ser como mi madre y no soñar, debí barrer las esquinas frías sin música, porque para qué la música, para qué los sueños. Eres guapa, como tu madre, decían, pero yo quería parecerme a mi padre y hoy, con el rostro afilado, tanto que apenas me veo en él, aparece la sombra de la barbilla de mi padre, alargada en sus redondeces, pero ya no tengo tiempo para soñar: las moscas se mueren en noviembre y las nubes están sordas.

Ahora, que me parezco más a mi padre, ni siquiera soy la sombra de mi madre.

viernes, 21 de enero de 2011

SI TE HUBIESE DICHO SÍ














Si te hubiera dicho sí
y tus pasos sombra
si te hubiera dicho sí
y tus manos llamarada
si te hubiera dicho sí
y latido acompasado
si te hubiera dicho sí
si te hubiera dicho sí
los sueños desleídos